Tengo que presentar y la presentación no ayuda
Una presentación que no depende de la señal de la sala
Un archivo que se descarga y anda sin internet, armado para que te escuchen a ti.
Está construida y en uso. Se abre en cualquier computador, no pide instalar nada y no se cae si la sala no tiene señal. Y está armada sobre una estructura con autor: afirmación y evidencia, de Michael Alley.
Cuéntame qué quieres construirQué hay construido para esto
- Revela por partesLo que todavía no dices no está en pantalla compitiendo contigo.
- Capas que se tocanEl detalle aparece cuando alguien pregunta, y no antes.
- La imagen se agranda al tocarlaPara explicar encima, sin que se cierre mientras apuntas.
- Tus notas y tu relojLo que vas a decir, a la vista tuya y de nadie más.
- Te frena cuando te desvíasSi el titular no tiene verbo o la lámina pasa de cuarenta palabras, lo dice. Sobre esas cuarenta la gente lee en vez de escuchar.
Qué se mira antes de construir
- Qué vendes y a quiénQué productos o servicios entran, quién los compra hoy y por dónde llega. Sin esto se construye una pantalla bonita para otro negocio.
- Quién va a usarlo adentroCuántas personas, qué hace cada una y qué no debería poder tocar. De ahí salen los roles, y los roles deciden la mitad del trabajo.
- Qué datos ya existenTu catálogo, tus precios, tus fotos, tus clientes. Lo que ya está escrito en alguna parte se trae y no se vuelve a tipear.
- Qué falta y quién lo tieneCasi siempre hay algo que solo tú puedes entregar. Se dice al principio y la pieza se entrega andando con datos de muestra rotulados mientras tanto.
Cómo parte
- Me cuentas qué presentas, a quiénes y cuánto dura.
- Se arma la estructura primero: qué afirma cada lámina y con qué evidencia.
- Se construye con tu material, y donde falte se dice qué falta.
- Queda como un archivo tuyo, que abres sin pedirle permiso a nadie.
Lo que llega siempre
¿Qué pasa si la sala no tiene internet?
Nada. El archivo ya está en tu computador y no pide red para funcionar. Esa fue la razón de construirlo así.
¿Puedo editarla yo después?
Sí. Queda tuya, y el contenido se cambia sin volver a pedir nada.
¿Sirve para clases además de reuniones?
Sí, y la estructura de afirmación y evidencia viene justamente de la enseñanza. Se midió en aula antes de llegar a las salas de reunión.
¿Y si mi material son imágenes técnicas?
Mejor. La imagen se agranda al tocarla y se queda abierta mientras explicas encima, que es lo que una presentación común no deja hacer.
¿El código queda mío de verdad?
Sí, cedido por escrito y con el código fuente entregado, junto con la documentación y los accesos. En Chile el software está protegido como obra desde que se crea y la cesión tiene que ser expresa y por escrito, así que se firma. Una cesión sin el código fuente es una cesión incompleta.
¿Con quién hablo?
Con una persona, siempre la misma, que responde por lo que se entrega y firma el acuerdo. Detrás trabaja el consejo que revisa cada decisión por área, pero quien contesta y quien firma tiene nombre.
¿Cuánto cuesta?
Depende de lo que se construya, y sale escrito con su alcance antes de que empiece nada. Esa conversación es la primera que tenemos. Lo que sí está medido con fuente es lo que cuesta construir algo así por fuera, y se mira junto.
Lo que no se hace acá
- No se decide tu negocioEl precio al que vendes, tus escenarios comerciales y tu estrategia los decides tú. Lo que se entrega es el dato con su fuente, la aritmética completa y qué variables no estamos midiendo, para que decidas con todo al lado.
- No se inventa una cifraUn número va con su fuente y su fecha o no va. Si el dato no existe, la frase se escribe sin él y se dice que no se tiene.
- No se promete lo que no está construidoLo que está a medias se dice a medias y lo que falta se dice faltando. En la página principal está el inventario pieza por pieza, con cuál está entera y cuál no.
- No se empieza sin el alcance escritoQué entra, qué no entra y qué pasa si algo cambia, antes de la primera línea de código. Un encargo que parte de palabra termina en una discusión sobre lo que cada uno recordaba.
Qué queda a tu nombre
- El códigoCedido por escrito y con el código fuente entregado. En Chile el software está protegido como obra desde que se crea y la cesión tiene que ser expresa.
- La marcaSolicitada en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial a tu nombre, no al nuestro, con el trámite acreditado en el contrato.
- Los accesosDesde el primer día, junto con la documentación, para que puedas seguir con quien quieras.